Chile: El Jardín Botánico de Viña del Mar se Levanta de las Cenizas
El Jardín Botánico de Viña del Mar, en la región de Valparaíso, Chile, ha sido reconstruido después de un devastador incendio en 2024. El jardín ha sido diseñado para ser más resistente a los incendios y ha sido plantado con especies nativas que pueden sobrevivir a las condiciones climáticas actuales y futuras.
En el corazón de la ciudad balneario de Viña del Mar, en la región de Valparaíso, Chile, se encuentra el Jardín Botánico Nacional, un pulmón verde que ha sido reconstruido después de un devastador incendio en 2024. El incendio, que cobró la vida de 131 personas, destruyó gran parte del jardín, pero los esfuerzos de restauración han sido exitosos y el jardín ahora es más resistente a los incendios. El jardín ha sido diseñado para ser más resistente a los incendios mediante la eliminación de especies inflamables y la plantación de especies nativas que pueden sobrevivir a las condiciones climáticas actuales y futuras. El director del jardín, Alejandro Peirano, ha explicado que el diseño del jardín ha sido minucioso y ha considerado las orientaciones geográficas de las pendientes de los cerros que conforman el parque. La gran protagonista de este rediseño estratégico es la palma chilena (Jubaea chilensis), considerada por Peirano como el vegetal más emblemático del Jardín Botánico. El jardín ya ha establecido 500 ejemplares de palma chilena en las partes altas de los cerros y resguarda miles más en sus viveros, apostando por su increíble resistencia natural al fuego. La restauración del jardín ha sido posible gracias a la colaboración de la Fundación Reforestemos, una organización civil chilena nacida en 2012 y dedicada a la recuperación de ecosistemas boscosos degradados. La fundación ha complementado la estrategia técnica del jardín mediante un modelo de adaptación de largo plazo. La intervención en el Lote C, uno de los tres grandes predios en los que se divide el jardín botánico, comenzó por recuperar la estabilidad de los terrenos erosionados por el fuego para permitir la regeneración natural. Posteriormente, la fundación introdujo un esquema mediterráneo respetando el diseño del botánico. La selección de especies responde a criterios ecológicos y busca recuperar la diversidad del bosque nativo, fortaleciendo un ecosistema que ya convive con escenarios de altas temperaturas, sequía e incendios. Estas especies corresponden a huingán, molle, litre, quebracho, quillay, maitén, boldo, corcolén, entre otros. El compromiso técnico de Fundación Reforestemos se extiende por un periodo de cinco años en terreno, tiempo necesario para asegurar que las plantas sembradas sobrevivan. A través de jornadas de voluntariado coordinadas, aplican soluciones basadas en la naturaleza para combatir la escasez hídrica de este invierno. Estas labores contemplan la eliminación manual de malezas que compiten directamente por el agua y los nutrientes del suelo degradado, además del acondicionamiento de pequeñas zanjas o pozos circulares al pie de cada planta -conocidos como tazas- para retener el agua y maximizar la infiltración. Cuando las condiciones del suelo se vuelven extremas, el diseño incorpora sistemas de riego complementario para asegurar que el bosque nativo logre establecerse y sostenerse por sí mismo en el futuro. La restauración del jardín es un ejemplo de cómo es posible levantarse y blindar el territorio ante la nueva realidad climática. El jardín ahora es un laboratorio de adaptación climática, donde se pueden aprender lecciones valiosas sobre cómo restaurar y proteger los ecosistemas naturales en un mundo en constante cambio. La historia del Jardín Botánico de Viña del Mar es un recordatorio de la importancia de la restauración y la protección de los ecosistemas naturales. La restauración del jardín ha sido posible gracias a la colaboración de la comunidad y la voluntad de aprender y adaptarse a las nuevas condiciones climáticas. La restauración del jardín es un ejemplo de cómo podemos trabajar juntos para proteger y restaurar los ecosistemas naturales, y cómo podemos aprender de nuestros errores para crear un futuro más sostenible. La historia del Jardín Botánico de Viña del Mar es un recordatorio de la importancia de la restauración y la protección de los ecosistemas naturales, y de la importancia de aprender de nuestros errores para crear un futuro más sostenible.